La semana pasada estuvimos unos dias en Barcelona, Ernesto tenia un par de reuniones allí y eso nos dió pié a un viajecito en familia.


Mi yaya le enseñó cómo se friegan los platos cuando no tienes lavavajillas :)
La semana pasada estuvimos unos dias en Barcelona, Ernesto tenia un par de reuniones allí y eso nos dió pié a un viajecito en familia.


Como hombre y padre, creo que puedo aportar otra visión a los relatos que puedan participar en el Carnaval de Blogs, al menos, me gustaría intentar dar mi punto de vista para que tod@s puedan leerlo y recapacitar sobre el texto.
Actualmente, parece que la mujer comienza a conseguir lugares establecidos históricamente para los hombres, desarrollan puestos directivos y de responsabilidad sin ningún problema, con la misma confianza y seguridad que ha venido haciendo el sexo masculino… de hecho, pueden aportar el punto de vista femenino a un entorno “dominado” por el varón.
La mayoría de estas mujeres son capaces de sacrificar mucho para poder hacerse un hueco en su sector, dejando pasar o retrasando en demasía incluso su opción maternal, para no poner en riesgo todo lo conseguido hasta el momento.
Es verdad eso de que “la conciliación de la vida laboral y la vida familiar” aún está muy lejos de establecerse, ya que las leyes no facilitan esta cohesión y las empresas tampoco aportan mucha ayuda, pueden incluso poner trabas o llegar a no contratar odespedir a las futuras madres.
La realización personal gracias al trabajo está muy bien, aunque sinceramente pienso que es una utopía, ya que todo el mundo está poniendo el grito en el cielo cuando se comenta que el Gobierno piensa alargar la edad de jubilación en 2 años: si el trabajo te permite realizarte, ¿qué hay de malo en “realizarse” 2 años más? Se debería de hacer gratis y agradecer tan buena idea!!!
Por otro lado, esta pseudo realización personal nos viene desde las “altas esferas” o puestos de trabajo en que las mujeres desarrollan oficios de categoría reconocida por la sociedad, pero las mujeres que se dedican a limpiar, planchar, servir en una barra, dependientas, jardineras, panaderas, incluso las que trabajan en su casa… Aquellas mujeres que desempeñan estos puestos también de Responsabilidad, seguro que se ríen de la realización personal que ofrece el trabajo, ya que sus sueldos difícilmente llegan la condición de mileurista y su trabajo no está reconocido en esta sociedad.
Creo que la mayoría de mujeres, desarrollan este tipo de trabajo “no-cualificado” y son ellas las que deben sacrificar su maternidad, ya que deben volver al trabajo para poder continuar viviendo, dejando la crianza de sus hijos en manos de terceras personas, cuando agradecerían alguna oportunidad de continuar con su bebé unos meses más.
Pienso que las mujeres están perdiendo su potencial, intentan ponerse a la altura del hombre perdiendo el poder que la naturaleza les ha otorgado, cediendo su posición ventajosa en la vida cuando pueden amamantar a su bebé.
Desde mi punto de vista, creo que esas mujeres que han conseguido la realización personal y ostentan puestos de responsabilidad, deberían volver la vista abajo en su escala social y preocuparse por su sexo, no por ellas mismas, y dedicar todo el esfuerzo necesario a conseguir unas mejores condiciones para todas, centrar de verdad el esfuerzo en conseguir no perder la fortaleza natural que la femineidad tiene frente al sexo masculino.
Como padre, creo que también se debería de ofrecer a los padres permanecer más tiempo con los hijos, para intentar conseguir establecer un vínculo especial en las primeras semanas de vida. El oficio de padre no está reconocido en esta sociedad, es un papel del todo secundario y no se fomentan labores de responsabilidad en la crianza de sus hijos.
La buena noticia de esta reflexión es que hay trabajo por hacer, es necesario estimular un cambio de conciencia, crear familias conscientes en la crianza para conseguir un nuevo tipo de sociedad, más cercana y comprensiva con los futuros adultos, respetando las necesidades y tiempos de las familias.
Antes de quedarme en estado ya le estuve dando vueltas a la idea de qué hacer con mi bebé una vez se agotaran las 16 semanas de baja. De hecho, no quería tener hijos mientras viviésemos en Madrid, ya que no me parece la ciudad más amiga de los niños precisamente.
Pero finalmente llegó la noticia, estábamos embarazados! Y aún vivíamos en Madrid…Qué íbamos a hacer? Le dimos mil vueltas, que si los abuelos, que si alguien que venga a cuidar a nuestro bebé, que si una casa más grande…lo de la casa sí que llegó a buen término y ahora vivimos en un pueblo a 30km de Madrid, donde los vecinos se conocen y te saludan en la panadería J.
Nuestro modelo de crianza no era ninguno, era lo que habíamos oído, nos habían contado y habíamos experimentado en nuestra propia crianza, pero realmente no nos planteábamos lo que ahora conocemos como Crianza Con Apego. Esto llegó más tarde, cuando buscamos un parto respetado, cuando pedimos una baja anticipada a los 7 meses de gestación para preparar la llegada de nuestro hijo y cuando empezamos a informarnos de métodos anti-naturales que se estaban poniendo “de moda”. No queríamos que eso le pasara a nuestro hijo.
Luego llegó, tras las 16 semanas de baja, la baja de lactancia y las vacaciones guardadas y como ya no podía ser de otra manera, la excedencia.
Así que si, en nuestro caso, hemos decidido que debía dejar de trabajar para estar con nuestro hijo y me parece la decisión más acertada que podíamos tomar.
No creo que sea totalmente necesario dejar de trabajar para criar a nuestros hijos con Apego, depende mucho del trabajo que una tenga y de cómo sea el bebé. Si trabajas desde casa (tienes un negocio, eres autónoma, tu propia consulta…) y tu bebé resulta ser tranquilo, no abre cajones, no gatea por doquier y juega relativamente solo, entonces quizá si puedas llevar a cabo algún trabajo. Pero no ha sido mi caso.
También creo que deberían de existir trabajos para “mamás con bebés”, que pudieras hacer CON el bebé, aunque aún no he hecho el listado de los posibles, seguramente, si preguntamos a las madre africanas o sudamericanas o sudasiáticas nos dirán un montón…
Lo ideal, sin embargo, sería que no tuviéramos que dejar de trabajar, sino que siguiéramos de baja maternal hasta dos años y el estado nos pagara, si no puede ser el sueldo completo, quizá la mitad de éste. Con este propósito existe la iniciativa “Mas tiempo con los hijos”.
En mi caso si he priorizado mi Maternidad, por delante de mi carrera profesional, pero es que lo teníamos tan claro que no me parece que me vaya a perder nada especial de la vida empresarial, y justamente, seria de la Maternidad de lo que me perdería TODO LO BUENO.
Dormir con tu hijo la siesta, dejarle jugar con la sandia y que no importe que se manche el suelo porque tienes ese tiempo, jugar al cu-cu mientras le cambias el pañal, bailar una nana con tu hijo en brazos…son tantos los buenos momentos, pero hay que tener ese tiempo.
No puedo decir que las madres que trabajan sean madres invisibles, hay muchas que no tienen más remedio y seguro que intentan suplir con amor todo ese tiempo de separación diario, aunque no debe ser lo mismo, claro, tener toda la mañana para subir 10, 20 o 30 veces los mismos escalones, que condensar las vivencias, junto con las tareas básicas en 3 o 4 horas.
A mi la maternidad me ha curado heridas.